Perfil sensorial en niños con autismo
Diagnóstico

Perfil sensorial en niños con autismo. ¿Todos son hipersensibles o hiposensibles?

Hoy vengo con otro de esos tópicos que asociamos a los niños con TEA, el de una sensibilidad descontrolada ya sea por  exceso o por defecto. Cuando empezamos nuestras terapias en el CDIAP, las primera psicóloga hacía muchas, muchas preguntas acerca de la posible hipersensibilidad del niño, algo que nosotros no habíamos notado. Claro que como tampoco es que fuéramos unos padres muy avispados para sospechar del autismo a los 18 meses, no me atrevía a poner la mano en el fuego para afirmar que en este sentido, el niño parecía estándar. Como aquella mujer tenía fijación por hacerlo cuadrar en su manual de experta del niño autista, al decirle que sensibilidad tenía la mínima, y era más bien burro y escandaloso a más no poder, de aquella sesión salimos con su convencimiento de que el niño sería hiposensible, de ahí que buscara esos estímulos en la brutalidad a tope para deleitarse. En fin, ella ya estaba tranquila teniéndolo encasillado en una nueva área de diagnóstico, y a mí no me quitaba el sueño, porque en la vida diaria el niño no tenía demandas extrañas en ese sentido.

¿Qué es el perfil sensorial en niños con autismo?

Unos meses después, cuando comenzamos a llevarlo a la terapeuta ocupacional, además de una cita con los padres y otra de observación e interacción con el niño, me hicieron rellenar un formulario llamado Sensory Toddler Profile 2. El número es el que le correspondía por su edad (2 años y medio entonces) pero lo importante es que la terapeuta me lo ofreció al preguntarme acerca de las posibles alteraciones sensoriales del niño. Ahí recordé ese diagnóstico de hiposensibilidad que nos habían dado en atención temprana unos meses antes. Me preguntaron que tipo de test le habían pasado para determinarlo y cuando comenté que habían bastado la simple observación y el gusto del niño por aporrear las sartenes como si fuesen baterías, se quedó una mijita ojiplática y me lanzó el cuestionario. Páginas tenía muchas, pero era una forma de saber si realmente el niño mostraba comportamientos que denotasen un exceso de sensibilidad, un defecto de la misma o estaba en la media, simplemente con algunas características más acentuadas que otras (como el resto de la población) pero que no supondrían un estrés especial en su vida. Y allá que me metí en faena con el cuestionario. 

¿Qué mide el Sensory Toddler Profile?

Es un test que se puede rellenar en papel u on line durante unos 15 minutos y en el que se lanzan preguntas a las que los padres, el terapeuta, el maestro o quien se ocupe del niño, deben responder según el comportamiento de la criatura, con un rango de opciones que va desde el casi siempre, al frecuentemente, la mitad del tiempo, ocasionalmente y casi nunca. Visto así, no parece muy rígido, pero creo que permite clasificar bien a los niños. Las preguntas abarcan múltiples cuestiones desde temas relacionados con el tacto, el gusto, el oído, la postura corporal, hasta otras sobre su comportamiento, su capacidad de atención, relaciones sociales, conducta emocional, alimentación, etc. Una vez analizadas las respuestas, se puede determinar si el niño presenta hipersensibilidad, en muchos o en pocos ámbitos, hiposensibilidad o está en la media de los resultados que suelen obtener los niños de su edad.

La importancia de la integración sensorial

Precisamente, la terapeuta ocupacional trabaja este campo con los niños a los que trata, si bien la integración sensorial no es una parcela exclusiva de las personas con autismo. De hecho el Sensory Toddler Profile, en sus diversos números, se puede aplicar tanto a niños de pocos meses como a ancianos que han variando en este aspecto a lo largo de la vida, así como a personas con trastornos como el TDAH, el síndrome de Down, discapacidad intelectual, etc. El mío resultó estar en la media, por lo que de nuevo vemos que la amplitud del espectro existe para sorprendernos y para contradecir a quienes se empeñan en clasificar a los TEA en departamentos estancos de los que no se les permite salir. Estos desórdenes pueden ser los causantes de conductas disruptivas, agresivas, hiperactivas, de ansiedad, depresión y somatización, de ahí que sea necesario saber que no hay nada externo que altere sensorialmente a nuestros hijos y, si lo hay, ayudarles a sobrellevarlo o incluso superarlo. Eso sí, dentro de su “normalidad” al mío le gusta un jaleo más que a nadie, los abrazos fuertecitos le relajan, le encanta que le den masajes… Pero por el momento no parece que estas cosas le causen malestar.

¿Cómo ha sido vuestra experiencia con los perfiles sensoriales? ¿Vuestro peque presenta algún tipo de alteración que le complique la vida?

5 Comments

  • Sara Isabel Pedro Sierra

    Pues el mío recién le han diagnosticado TEA, (hizo 4 años en Octubre), la neuróloga y la psiquiatra, a su logopeda y terapeuta ocupacional también les parece que es así, pero leve. Mi hijo ha empezado a ir a terapia de integración sensorial porque sí le pasa, la mayoría es «mucho más que los demás», el colegio no ha querido hacer el test… Y los sentidos afectados son sobretodo el propioceptivo y el vestibular y la parte viso motora.

    Saludos, te leo muuucho, no sabes cuanto me ayuda leerte ☺️

  • Raquel

    Mi hijo es hipersensible al tacto y alimentación según texturas.
    Las cosas pringosas no le gustan, aunque lo del tacto empieza a llevarlo mucho mejor después de mucho trabajo, y algunas cosas incluso ya terminan divirtiéndole aunque el primer contacto no lo lleve bien (pasta de harina y agua por ejemplo).

    Su mayor problema es la alimentación. No acepta sólidos y estamos en terapia con eso (tiene 4 años y 2 meses). Tampoco come solo, tenemos que dárselo. Pero come de todo en puré bien pasado y le encantan los yogures.

    También tiene brotes de dermatitis, parece que tienen que ver con épocas de estrés.

    Y el dolor tampoco lo lleva nada bien.

    • Mariana Sánchez Gaviño

      Buenos días Raquel, mi hijo tiene casi 28 meses. A los…no recuerdo cuando….14 o 15 meses me di cuenta que no sabía masticar, algo que debía ser instintivo…y no lo hacía. Además de sus otras cosas (lenguaje, atención, etc). Cuando con 4 meses empezó con los purés, había que mojarle el labio, el sacaba la lengua, lo probaba y luego si le gustaba abría la boca (era increíble, pero eras así). Le daban muchas arcadas cosas que no toleraba. Con los sólidos a día de hoy acepta pocos (nuggets, salchichas, hamburguesas, patatas chip, galletas, churros y gusanitos,..Un nuggets, un trocito chico de lo que sea, no creas que se harta de cada cosa jajaja) de lo demás come estupendamente, me refiero a sus purés, yogures y natillas. De bebé también sufrió una dermatitis atópica considerable, no sabíamos ya que ponerle. A los dos años se le fue. Tengo unas ganas enormes de que llegue a superar el tema de los sólidos y pueda llegar a comer normal. Su caca aún no es sólida, y me preocupa que este tipo de alimentación (purés) con el tiempo le produzca algún problema digestivo. Cualquier experiencia o ayuda sobre esto la agradecería enormemente.

  • Neus

    Hola, lo primero muchas gracias por todos tus posts. Son de gran ayuda.
    Nosotros tenemos el diagnostico de TEA de hace un mes y medio, mi pequeña tiene dos años y medio.
    Me gustaría hacer este test pero no lo encuentro por internet, ¿Puedes adjuntar el enlace?
    Yo no creo que sea ni hipersensible ni hipo…de momento, pero me gustaría hacerlo.
    Muchas gracias

    • mihijocontea

      Hola Neus. A nosotros nos lo facilitó la terapeuta ocupacional. Hay versión on line pero es de pago, o al menos yo no he encontrado ninguna gratuita.

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