Operación pañal y autismo
Vida cotidiana

Operación pañal y autismo. ¿Se acerca el final?

No sabría explicar por qué sospechaba desde el inicio que operación pañal y autismo no serían una pareja bien avenida. Pese a que me decían que el diagnóstico no tenía por qué influir en esta etapa, lo cierto es que sí se está alargando más allá de esa “normalidad” que se suele establecer alrededor de los 3 años. Y es que con independencia de las peculiaridades de cada niño, la entrada en el colegio marca una barrera psicológica para las familias, que sienten haber fracasado si su hijo no controla los esfínteres justo en ese momento. Hay niños precoces, o muy bien entrenados, que de forma prematura, a partir de los 18 meses, ya son capaces de alertar sobre sus necesidades fisiológicas, y otros que llegan a los 4, los 5 años e incluso más, con algunas parcelas sin conquistar: pueden haber dejado el pañal diurno pero no el nocturno; pedir hacer pipí pero no caca… ¡las variables son muchas y a cada cual más imaginativa! Mi hijo con TEA tiene ya 4 años y está es otra de las aventuras que se nos están perpetuando.

Mi experiencia previa con la operación pañal estándar

Si esta hubiera sido la primera vez que afrontase el desafío, no tendría con qué comparar. Bueno sí, con múltiples padres de todo tipo, pero hasta que no lo vives en primera persona lo demás no te lo acabas de creer. En mi caso, la primera operación pañal fue muy, muy fácil, pese a que como primerizos, teníamos todos los temores del mundo, precisamente porque mi hija mayor nació en noviembre, iba a ser de las más pequeñas del colegio y ¿quién nos aseguraba que durante ese famoso verano previo a la escolarización daría el paso por sí misma y sin dramas? Pues lo dio. Aprovechando un puente del mes de junio, le explicamos por qué íbamos a dejar de usar pañales: lo comprendió, tuvo unos cuantos escapes y en 15 días se acabó el proceso diurno. Os lo detallo mejor en mi otro blog. Aún así, el tema de la elección de su colegio estuvo marcado por este aspecto: descartamos algunos que no facilitaban nada esta transición y nosotros no podíamos vivir con ese estrés. Ya veis, cuestión de prioridades: unas familias aspirando al bilingüismo y a la excelencia y nosotros solo a que la dejaran orinarse encima sin armar un escándalo.

Operación pañal y autismo. ¿Cuándo empezar?

Como el pequeño fue escolarizado antes que su hermana, a los 2 años, por aquello de mejorar sus habilidades para socializar, puedo decir que ya llevamos algo más de un año metidos en este berenjenal sin saber bien quién tomó la iniciativa, pero teniendo muy claro que entre operación pañal y autismo, el autismo tiene la sartén por el mango, por muchas exigencias que se quieran imponer (que en nuestro caso además son más bien pocas). En aquel primer curso, ya había niños que comenzaban a dejar el pañal, pero habiéndose incorporado él en el segundo trimestre y no teniendo ningún tipo de prisa, ni a la escuela infantil ni a nosotros se nos pasó por la cabeza hacer ningún tipo de intento. Al curso siguiente cambiamos de escuela infantil y en diciembre, a un mes de cumplir los 3 años, muchos de sus 16 compañeros se pasaban la vida en los mini váteres de la clase, por lo que la imitación llevó al mío a hacer lo propio. ¡Ni tan mal! Solo iba a tardar 6 meses más que su hermana en lograrlo. Nos pareció todo un éxito. Cuando llegaba a casa pedía ir al váter muchas, muchas veces. Se sentaba y se levantaba en un bucle infinito (por ejemplo 5 veces en 15 minutos), generalmente no hacía nada, porque todo el pipí le salía antes en el pañal, o después de haberse bajado del váter, pero parecía que al menos se aproximaba. Así es que nos armamos de paciencia, porque ¿qué adulto hubiera elegido una operación pañal en pleno invierno? Ninguno en su sano juicio, con lo que cuesta que se seque la ropa. Él siempre había estado con nosotros dentro del cuarto de baño (yo no recuerdo ya la última vez que hice mis necesidades a solas) pero desde entonces se volvió más solícito: nos daba el papel para que nos limpiásemos, tiraba de la cisterna y nos ponía el culo a remojo, nos subía los pantalones… Vamos, que tenía clarísimo el procedimiento a seguir, aunque él no acertara con la detección de sus propias necesidades más allá de unas cuantas gotas sueltas que a veces caían en el váter. Sin embargo, tras la vuelta al cole después de las vacaciones de navidad, su interés desapareció de repente. Justo cuando volvía a tener niños de su edad a los que imitar, él se desentendió del asunto. Lo notamos porque pasó a negarse a ir al váter siempre que le preguntábamos y si intentábamos sentarlo nosotros, se ponía rígido e impedía la maniobra. Así es que lo dejamos pasar.

Operación pañal y autismo durante el confinamiento

Sí, esos descerebrados fuimos nosotros. Cuando se decretó el estado de alarma y nos vimos encerrados y teletrabajando ¿en qué momento pudimos pensar que lo mejor sería hacer un nuevo intento con la operación pañal del niño, aprovechando que íbamos a pasarnos unos meses encerrados las 24 horas en casa? El más motivado fue el padre de la criatura, hasta que el primer día liquidó todos los pijamas limpios en 4 horas de experimento sin pañales. Y hasta ahí ese segundo intento. Sin la inspiración de la escuela infantil esto no tenía ningún futuro y total, como el colegio al que iría no tenía prejuicios contra los pañales y ya teníamos más que asumido que es un proceso que no se puede forzar, lo dejamos a su aire, y así, hasta hoy. Un año después de aquellos primeros intentos, él avisa de que tiene pipí o caca porque algo nota. Con la caca acierta siempre pero jamás la ha hecho en el váter, porque su técnica consiste en encerrarse en una habitación a solas y avisarnos en cuanto ha acabado para que lo cambiemos. Si cuando lo ves dispuesto a iniciar la maniobra de desalojo le propones ir al váter ¡nooooo! Te pega cuatro voces y corre aún más a buscarse un escondite, así es que ya no insistimos. Respecto al pipí, sabe más o menos cuándo tiene ganas. Normalmente se le escapa un poco en el pañal, pide ir al váter, con suerte suelta un chorrito allí y el resto ¡pierna abajo o cuando vuelve a tener el pañal puesto! O sea, que llevamos un año estancados es una fase de semi detección que no avanza.

Principales problemas para dejar el pañal en un niño con autismo

En comparación con su hermana yo destacaría la falta de comprensión. A ella podía explicarle todo el proceso como a un adulto, usar libros, dibujos animados y todo lo entendía. De hecho, él es capaz de detectar las señales que le envía su propio cuerpo, pero de ahí a comprender lo interesante que sería dejarlo caer todo en el váter hay un trecho largo. Tampoco quiere usar ni orinal ni reductor, solo el váter normal, por lo que aguantarse por sí mismo allí encima se complica, más aún cuando la mayor parte de las veces quiere estar a solas y sin ayuda para sujetarse. Tampoco tiene claro si prefiere hacer pipí de pie o sentado y va alternando formas según el día. Otra cosa que no le molesta en absoluto es orinarse encima. Es más, en verano incluso se deleitaba viendo caer el chorro de pipí pierna abajo y chapoteando con manos y pies encima del charco. Ya tiene un peso y un tamaño que no soporta cualquier pañal de cualquier marca. Nosotros hemos usado con él los pañales ecológicos Pingo desde hace 2 años y la capacidad de absorción es muy diferente a la de otras marcas. Con ellos ya vamos por la talla máxima, la 6, que si bien es apta para niños de hasta 30 kilos, ya empiezo a sufrir por adelantado al pensar en que se nos acaben las opciones de pañales de tallas grandes. Y es que en el colegio nos han pedido sustituirlos por otros de tipo braguita, que esta marca no fabrica, porque cuando él quiere imitar a los compañeros subiendo y bajándose la ropa interior por sí mismo, encuentra el freno del pañal. Así es que al colegio lo mandamos con pañales de braguita de Mercadona, Amazon, Carrefour y seguimos haciendo experimentos, porque notamos que resisten mucho menos rato de uso que los Pingo.

Y hasta aquí nuestro largo e inconcluso proceso con el abandono del pañal por parte del niño. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia en esta parcela? ¿Tuvisteis grandes dificultades? ¿Os llevó una eternidad concluirla?

7 Comments

  • Yael

    Hola! Pues nostros tb fuimos de los q decidimos afrontar esta etapa en el confinamiento. Mi hija tenía cuatro años recien cumplidos y la pequeña dos tb recientes. Por eso de incluirla, compre dos orinales para probar con las dos a la vez.. .se lo contaba a la gente y decía q estaba loca.. Con dos a la vez! Bueno, en tres semanas la pequeña lo tenía dominado, le encantaba usar bragas y eso era motivo suficiente para intentarlo. Un año después, la mayor pasa de todo. Es más, repite hasta la saciedad :mama pis y caca en el váter, papa pis y caca en el váter, mi hermana pis y caca en el váter, yo todo en el pañal. Lo tiene clarísimo, ella no quiere. Y es consciente, los esfínteres los controla, y avisa cuando va a hacer pis y cuando va a hacer caca, pero en el pañal. En su caso es q le da asco,tanto asco q le da arcadas.cin cuentos hemos conseguido mitigar un poco eso,ahora ya no vomita si ve la caca, pero vaya…es complicado..No sé, en verano volveremos a probar. . .

  • Al

    Dodot Happyjama hemos usado nosotros en los últimos dos o tres años, facilitados por el estado en relación a su discapacidad.
    Respecto al problema, nos encontramos en su momento una ausencia completa de compresión de la situación , necesidad y con los problemas de comunicación, nunca ha pedido pis o caca. Con 6 años y mucha paciencia, el pipi se vio que controlaba perfectamente el esfínter hasta que no podía más. No quería hacérselo encima hasta que no podía más. Solo hizo falta que lo lleváramos con frecuencia en momentos en que tuviera ganas y aprovechar para felicitar tras algún escape que otro. Ansia de hoy, tras un año, el control nocturno es dificultoso (parece enuresis), durante el día sin problema.
    La caca ha sido más complicada. Niño con estreñimiento crónico, laxantes hasta que tenga la necesidad de hacerlo y aprovechar el reflejo gastrocolico tras las comidas para que en algún momento se le escapara. Felicitarle y poco a poco.
    A día de hoy va solo a hacer pis durante el día, y hace caca tras las comidas por costumbre, usando laxantes de manera continuada.

  • Juani lopez

    Pufff… Esto es un tema que me tiene bastante preocupada… Mi hijo tiene 2 años y medio y tiene TEA y se que en septiembre no va a controlar esfínteres para cuando le toque ir al cole… Como lo suelen hacer? Tengo pendiente una reunión con el Colegio al que le queremos llevar para que nos expliquen este tema y muchas otras cosas… A ver lo que nos dicen…

    • Maria

      Hola Juani, entiendo perfectamente tu preocupación. En primer lugar te diría, que no adelantes acontecimientos, cada niño es un mundo. Pero según mi experiencia, yo no le forzaría, si está preparado, adelante! Sino, pues tienes varias alternativas. Una es elegir un colegio donde respeten sus tiempos y te permitan que vaya con pañal. Otra es que se quede en casa si podéis y queréis, y la tercera es, si tiene un diagnóstico, que te faciliten una persona de apoyo en el aula para que ayude a su maestr@ a la hora de atender al peque. Mucho ánimo!!!

  • Veronica

    Holaaa por aca decidi intentarlo cuando mi hijo tenia dos años y dos meses y fue un desastre al principio se orinaba como si nada igual que la caca pero como vivíamos en una casa con mucho terreno y sol y aparte yo no trabajaba decidi seguir adelante limpiando desastres y explicandole mucho seguia y seguia, hasta q 4 meses despues logramos el control de la orina, y luego 2 meses despues el popo gracias a Dios siempre supo la diferencia entre uno y otro….cabe destacar q para ese tiempo mi peque decia pocas palabras pero aprendio muy bien a decir pipi y pupu!!! Asi q pode.os decir q fueron casi 6 meses fuertes pero lo logramos muy bien… yo juraba q el nocturno lo iba a.lograr a los 5 y en realidad me relaje con eso porq ya estaba orgullosa q con 2 años y medio dejo los pañales de dia…. pero me sorprendio y poco después de cumplir los 3 años empezó a amanecer seco por mas de una semana asi q fue él quien me demostro q ya estaba listo… Actualmente tiene 4 años y ya tenemos un año completo q no sabemos nada de los pañales gracias a Dios…. mucho animo guapa sigan y sigan intentandolo llegara ese dia!!! Me gustaria mencionar q me dio miedo cuando a los tres años empezó la escuela q hubiera algun retroceso o q no le comunicará a las maestras que queria ir al baño, pero gracias a Dios no paso él lo comunica a quien sea…..

  • Raquel

    Hola!
    Te cuento cómo fue con mi hijo con TEA: cuando se vio preparado y le dio la gana. Con 3 años y 7 meses. En tres días empezó a hacer pis de pié en el baño, sin más complicaciones, y nunca necesité llevar muda para cambiarle en la calle. Sí quiere hacer caca en el pañal todavía, y me pide que se lo ponga. Creo que no le gusta sentarse en el wc y que se “le caiga” algo. Aparte me pide libros para leer y se le van las ganas. Pero no se la hace nunca encima.
    Llegará el día en que pase como con el pis: cuando él quiera.
    Por la noche sigue usando pañal, todavía lo necesita. Acaba de cumplir 4 años, el 30 de diciembre.

    Antes de esto del pis tuvimos varias intentonas por lo del comienzo del cole… Pero nada. Él no quería y era el único que iba con braga-pañal.

    Este curso ya lo comenzó sin él y nunca se meó encima. Cuando tiene ganas en clase se levanta y va al baño solo, me han dicho las profes. Sin más.

    Paciencia. Estas personitas cada día nos enseñan algo, y muchas veces es que hay que ir piano, piano…

  • María

    Con mi niño fue muy difícil. No tiene diagnóstico, solo rasgos de TEA. El tema del pañal, bastante complicado. Nosotros respetamos sus tiempos, y lo que hicimos fue no escolarizarlo con tres años. Tampoco había ido a la guardería de bebé. Y con cuatro años y medio empezó a ir un cole, en el que respetaban que llevara pañal y que nos ayudaron en el proceso. Se quitó el pañal finalmente con casi cinco años. Ahora va a cumplir 6 años y ya lo tiene superado incluso de noche, así es que estamos muy contentos. Mucho ánimo a las familias que están en esa fase…

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