Autismo y juegos para aprender a señalar
Terapia

Autismo y juegos para aprender a señalar

Hace ya 2 años que tuvimos aquella revisión pediátrica de los 18 meses, la cual dio inicio a este proceso que nos sorprendió con un diagnóstico de TEA cuando mi hijo tenía 2 años. Desde entonces, creo que avanza a un paso lento pero siempre hacia adelante. Nunca ha tenido ningún tipo de regresión ni ha desaprendido ningún hito del desarrollo de los que ha ido alcanzando. Sin embargo, hemos convivido durante muchos meses con ese temor de que los avances en comunicación, que han sido los más notables, se desvanecieran de la noche a la mañana. Más que nada porque nuestra antigua psicóloga se encargaba semanalmente de recordarnos la de niños autistas que funcionan de esta manera. Por eso, cuando mi criatura empezó a interiorizar los juegos para aprender a señalar, muchos de los cuales extrajimos del libro Manual del juego para niños con autismo de Anabel Cornago, autora del blog El sonido de la hierba al crecer, estuve insegura durante meses, pensando que podríamos perder esta herramienta tan útil para comprendernos mutuamente. He tardado muchos meses en asegurarme de que el gesto de señalar está ya más que aprendido y nos funciona a la perfección, y me he decidido a compartir hoy los juegos para aprender a señalar más sencillos y que mejores resultados nos han dado.

Sus cosas favoritas fuera de su alcance

Con lo metidos que estábamos nosotros con la pedagogía Montessori cuando nació mi hija, hemos tenido que dejarla de lado porque ante la autonomía impropia de mi bebé debíamos forzar esas situaciones en las que requiriese la ayuda de otras personas y decidiera dar el paso de hacer peticiones, reclamos y demás formas de interacción social. Si sus juguetes favoritos, o la tablet, o las galletas estaban a su alcance, él simplemente iba y lo cogía todo por su cuenta, así tuviera que trepar metro y medio hasta la encimera de la cocina. Pero pedir, no pedía nada. Y no me refiero a verbalizar la petición, sino al menos a señalar lo que quería de alguna forma. Lo de indicarlo con el dedo vino después, pero los primeros pasos los dio cogiéndonos de la mano y llevándonos al lugar en el que se encontraba lo que quería. Por ejemplo, el mando de la tele para ver Pocoyó. Él nos dejaba allí delante, miraba la pantalla vacía hablaba en su jerga de ta-ta-ta-ta. El discurso era incomprensible, no señalaba la tele, ni el mando, ni apenas nos miraba mientras lanzaba su monólogo de sílabas, pero al menos nos había llevado hasta allí. Para la psicóloga eso no era nada, y para nosotros esa comunicación no verbal ya contaba mucho. Al final, tuvimos razón los padres, porque en cuanto empezó con esta actitud pasaron pocas semanas hasta que comenzó a señalar lo que quería.

Autismo y juegos para aprender a señalar

Empezamos por señalar nosotros lo que sabíamos que estaba pidiendo, mientras le preguntábamos si era eso lo que quería y lo tocábamos nosotros con nuestro dedo índice estirado. También le cogíamos la mano a él, le estirábamos el índice y acercábamos su mano hasta lo que quería coger. Pasaron semanas en las que parecía que era totalmente inmune a nuestra tarea de modelado, hasta que un día señaló por primera vez. Al principio lo hacía con toda la mano abierta, orientando la palma hacia donde se encontraba el objeto de su deseo. Semanas más tarde procedió a estirar el dedito. A día de hoy ¡es una tortura que lo señale todo! Porque todo lo quiere, todo lo pide y no nos da descanso. Pero no me quejaré demasiado, porque era mucho peor cuando la incomprensión entre nosotros era total. También se puede practicar cuando somos nosotros los que le ofrecemos algo. Por ejemplo, al ponerle dos yogures de sabores y querer que elija entre el de fresa y el de plátano. Acompañar las palabras fresa y plátano con nuestro dedo cambiando de un yogur a otro, parecen gestos insignificantes pero calan muy hondo. De hecho, aparte de algunos juegos sencillos como los que utilizamos de tipo memory o de libros imaginarios para fomentar el uso de las primeras palabras, lo cierto es que nuestros juegos para aprender a señalar no eran juegos como tales, sino la introducción de nuestro dedo acusador en cada frase que intercambiábamos con el niño. Y es que si te paras a pensar ¡casi todas las rutinas diarias son susceptibles de ser señaladas!

Señalar para mostrar

Respecto al autismo y juegos para aprender a señalar, no solo hicimos uso de esta técnica para que el niño aprendiera a comunicar sus deseos de pedir algo, sino para trabajar la atención compartida, algo que por aquel entonces en él escaseaba bastante y que ahora tenemos mucho más desarrollada. Por ejemplo, tras ver que era capaz de señalar objetos sencillos, cotidianos y cercanos, al alcance de la mano, pasamos a señalar cosas algo más distantes: un juguete al otro lado de la habitación; la pantalla de la tele desde el sofá; a su hermana al otro lado del pasillo; los coches circulando por la calle vistos desde  nuestra ventana; las copas de los árboles; la luna, etc. Después sacamos el experimento a la calle, porque allí los estímulos eran mayores y se dispersaba más. Mientras su hermana, con 9 meses, no quitaba la vista ni el dedo de los aviones que cruzaban el cielo, mi pequeño TEA tardó casi 3 años en hacer lo propio. Además, a veces era capaz de seguir el dedo, pero no ubicaba lo que estábamos señalando. Lo mismo le pasaba con nuestras miradas, porque aunque nunca ha rehuido el contacto ocular, no seguía nuestros ojos cuando los dirigíamos hacia un objeto cercano o lejano. Desde los 3 años tiene perfectamente asimilada este tipo de comunicación, por lo que tardó en manifestarse, pero llegó para ser útil y quedarse.

Aprender a señalar requiere tiempo y constancia

Uno de los principales obstáculos que podemos tener a la hora de relacionar autismo y juegos para aprender a señalar es que los propios padres no demos valor a este gesto. Al principio, a mí no me parecía un drama que mi hijo no señalase, y si hubiera sido un loro como su hermana supongo que habría seguido manteniendo mi postura. Pero cuando el vocabulario no se desarrolla y la incomunicación se instala de forma permanente, cualquier gesto que te haga adivinar lo que tu hijo necesita o desea tiene un valor indiscutible. También puede que esperéis grandes técnicas de trabajo, complicadas y sólo dominadas por profesionales que encarrilen a tu hijo en el método del señalado. Y cuando descubres que el sistema es así de sencillo vuelves a desconfiar. No te acabas de creer que por señalar tú el niño te vaya a imitar y además te parece una pérdida de tiempo. Al principio se te olvidará señalar muchas veces y encontrarás muchas excusas para buscar un método más experto y más rápido. Pero lo cierto es que funciona, que es gratis, que está al alcance de todos y que sólo requiere paciencia. Ni siquiera una inversión de tiempo extra. Nosotros mismos no hemos dispuesto de todo el tiempo de juego que el niño hubiera necesitado, pero justo este sistema puede insertarse en cada actividad del día a día. No hace falta que te pongas a jugar a señalar expresamente, aunque hay juegos para trabajar esta habilidad de una forma más divertida, simplemente con que te habitues a hacerlo en la cocina, en la hora del baño, al comer, al ir a la calle ya tendrás cientos de oportunidades diarias para trabajar el gesto de señalar.

¿También habéis tenido que trabajar este aspecto con vuestros peques? ¿Usasteis métodos más complejos o también lo lograsteis mediante actividades cotidianas y juegos simples? ¿Visteis resultados rápidamente o tras semanas o meses de paciente espera?

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