hijo de 3 años no me hace caso autismo
Opiniones

Mi hijo de 3 años no me hace caso ¿o no me entiende?

Mientras seguimos con nuestros pequeños avances en la comunicación de mi churumbelito, resulta que nos hemos metido de lleno en los famosos 3 años y él ha llegado con cierto retraso a la época de rabietas, de reafirmación de su autonomía, de su propia personalidad, del uso del no para todo lo que se les diga… Ay, mi mochuelo sigue siendo de genio bastante calmado y aunque algún enfado grande ha tenido, nada que ver con las rabietas monumentales de 2 horas de su hermana, que no había manera de atajar. Este se me enfada mucho, mucho, cuando le frustramos alguno de sus grandes planes: encharcar el cuarto de baño, mordisquear todas las manzanas del frutero, aporrear la puerta contra el mueble del salón para armar el máximo escándalo posible, o la pantalla de la tele apagada para reclamar que aparezca Pocoyó. Pero le das el disgusto negándoselo, él se revuelca medio minuto por el suelo, o grita “nooo mami, mami” lo distraes con otra cosas y aquí paz y después gloria. Fácil ¿no? Porque estas distracciones con su hermana no funcionaban ni por casualidad. Sin embargo, aquí el pimpollo nos desconcierta por otras cuestiones, porque nos hace dudar muchas veces de si no nos hace caso porque no le da la gana, o es que no entiende lo que le queremos decir. Lo de que no nos oiga, ya ha quedado descartado por el momento tras la última audiometría. De hecho, siempre hemos tenido la sensación de que oye lo que le da la gana, y ahora hemos pasado a una nueva variante: entiende lo que le da la gana.

Cosas a las que siempre responde positivamente

Le llamo cosas por no decir órdenes, pero vamos, me refiero a peticiones de que haga algo de buena gana y que acepta sin dudar. Por ejemplo, vamos a comer, a la bañera, a recoger el lavavajillas, a la calle, a poner el abrigo, dame la mano, a cambiar la caca (esto le disgusta, pero sabes que lo ha entendido porque se enfada al instante). Él no dice que sí, porque no lo ha suele decir nunca y porque su especialidad es el no, pero se mueve de donde esté y empieza a realizar las tareas. No gritamos, no hacemos gestos especiales, no le mostramos objetos que estén relacionados con la actividad que estamos pidiendo. Simplemente exclamamos: ¡A la bañera! Y le faltan piernas para correr. O sea, que cuando mi hijo de 3 años no me hace caso en otras áreas ¿es porque no le da la gana?

Mi hijo de 3 años no me hace caso cuando…

Cuando el puñetero se toma a cachondeo lo que le estoy pidiendo. Además, es que encima de no obedecer se parte de risa el huevonazo. No trepar a los muebles; no escaparse de la habitación; no sacar los cubiertos de su cajón; los túpers del mueble; no hacer conciertos con las sartene;, no abrir el congelador, chupar la puerta y dejarlo abierto; no meter la mano en el váter: no desordenar los muñecos de su hermana. Si puede escaquearse y hacer todo esto (y más) sin que lo pillemos, pues vale, tendremos que espabilar para la próxima ocasión. Pero es que cuando lo estamos viendo venir, conocemos sus intenciones y le damos el alto ¡se ríe y sigue con su plan! Esas miradas desafiantes, esos amagos como diciendo “le doy o no le doy” y ese hartón de reír que se pega cuando se sale con la suya, a mí me dan a entender que el mochuelo entiende lo poquito que nos gusta su acción, pero aún así lo hace. Porque él manda o porque no es consciente de lo desesperante que es para nosotros.

¿A veces sospecho que no me entiende?

Pues sí. Esto no sé si también en habitual en niños de esta edad o es una peculiaridad del mío por su retraso comunicativo, sus peculiaridades de TEA, etc. Con lo de la falta de entendimiento no me refiero a preguntarle cosas que estén fuera de su alcance, como qué piensa de la subida del IPC o de la huelga feminista, sino de otras órdenes cotidianas, que también parecen sencillas y a las que no reacciona. Por ejemplo, si le pido que me dé un juguete determinado, que me traiga algo de otra habitación, que se mueva de donde está y vaya a otro sitio, aquí sí tengo la impresión de que ni comprende lo que le queremos decir. Y más con el bagaje que llevamos ya en cuanto a sus capacidades comunicativas y de comprensión. Por un lado, no sabemos si pensar que no lo hace porque no quiere, como lo del punto anterior, o porque hay grandes lagunas y por otros factores sólo comprende cosas muy concretas y que le interesan especialmente.

¿Habéis pasado por esta etapa a esta edad? ¿Se resolvió a medida que crecieron los niños o aún os sentís ignorados a veces?

5 Comments

  • Mamá en BulgariaMarta

    Eso de que parezcan sordos es muy típico… Siempre con lo que no les gusta/interesa, qué casualidad.
    Mi bicho cuando oye mencionar la bañera grita “¡bañaaaa, noooo!”, eso lo tiene claro. Pero normalmente se limita a ignorar a quien le habla como quien oye llover, excepto si se trata de algo que le interesa, normalmente comida o tecnología.
    (Perdón por la falta de tildes, estoy con teclado cirílico).

    • mihijocontea

      ¡Jajajaja! Sí, hoy mismo estaba él súper concentrado con Pocoyó y ante la pregunta de ´»Álvaro, ¿quieres fresas?», le ha faltado tiempo para salir disparado a la cocina. Eso sí, dile «Álvaro, a recoger» y siéntate a esperar a que lo haga.

  • Alberto

    Sin duda no es sólo una etapa, es “una forma de ser”. Por una parte entiendo que el déficit de comprensión de muchos niños hace que no puedan entender órdenes abigarradas, pero por otra parte , la culpa la tiene el feedback que reciben. Me refiero, ese niño que va a hacer algo que sabe que no nos gusta, lo repiten hasta el cansancio, pero es que nosotros respondemos igualmente, tal y como ellos quieren ,hasta el cansancio. Accion-reaccion. Es lo primero que aprenden ( con el tiempo, pues no les viene innato), y de lo que disfrutan.
    Por otro lado, el déficit de la función ejecutiva hace que no puedan responder a las órdenes tal y como todos esperamos.
    Y bueno, que tienen 3 años…también cuenta, solo que lo demuestran a su modo.

    • mihijocontea

      Uy, ese es un fallo habitual con cualquier niño. Al hacer un curso de disciplina positiva para aplicar con mi hija mayor, normotípica, justo aprendí que queremos que cambien ciertos comportamientos mientras que nosotros siempre hacemos las peticiones o reaccionamos a sus acciones de la misma manera. Lo que nos muestra que los adultos somos los primeros que debemos observar nuestra forma de actuar y cambiar nuestros malos hábitos. Y sí, ¡yo pienso igual sobre la edad! Es que nuestra querida psicóloga del CDIAP ha llegado a decirme cosas como que sí, que está muy bien que cuente del 1 al 10, pero que él en realidad no sabe qué representan los números. ¡Pues claro que no! Si entonces tenía 2 años y es un contenido matemático que a su hermana no le exigieron en el colegio hasta los 4. O sea, que hay cosas que claro que se ven influenciadas por la edad, pro una vez que te dan el diagnóstico parece que ya lo único que cuenta es el autismo.

  • Alberto

    Sin duda no es sólo una etapa, es “una forma de ser”. Por una parte entiendo que el déficit de comprensión de muchos niños hace que no puedan entender órdenes abigarradas, pero por otra parte , la culpa la tiene el feedback que reciben. Me refiero, ese niño que va a hacer algo que sabe que no nos gusta, lo repiten hasta el cansancio, pero es que nosotros respondemos igualmente, tal y como ellos quieren ,hasta el cansancio. Accion-reaccion. Es lo primero que aprenden ( con el tiempo, pues no les viene innato), y de lo que disfrutan.
    Por otro lado, el déficit de la función ejecutiva hace que no puedan responder a las órdenes tal y como todos esperamos.
    Y bueno, que tienen 3 años…también cuenta, solo que lo demuestran a su modo.

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