Escolarizar a un niño con autismo
Educación

Escolarizar a un niño con autismo. ¿Quién tiene la última palabra?

Aquí estamos, en pleno mes de mayo, con las preinscripciones escolares para el primer año de educación infantil en el colegio por fin tramitadas tras el retraso por la crisis del coronavirus. Lo normal, vamos. Sin embargo, mucho antes de que se declarara esta catástrofe sanitaria en nuestro país, a primeros de enero para ser más exactos, ya comencé a moverme para averiguar lo divino y lo humano de lo que iba a necesitar saber para escolarizar a un niño con autismo en una escuela ordinaria, o normal, o de toda la vida, o la misma a la que va su hermana, o como cada uno quiera llamarle. Por puntos, mi hijo tendría la puerta abierta de par en par: domicilio, hermana ya en el centro, plaza de necesidades especiales, familia numerosa… Pero aún así tenía mis dudas porque nuestra querida psicóloga de atención temprana, la que nunca nos ha dicho nada positivo acerca de la evolución del niño (que sí, por suerte evoluciona y no es opinión subjetiva de madre cegada) desde que el niño cumplió los 3 años y lo empezamos a llevar a una escuela infantil un par de horas al día por recomendación suya, se ha emperrado en aplicarle una retención escolar. Vamos, que no había puesto el niño un pie en su primer centro y ya sabía ella que no podría ir al colegio ordinario a los 3 años. Con 3 que serán casi 4, porque al haber nacido en enero… En fin, que hace unas pocas semanas se produjo esta situación.

Llamada de atención temprana con su propuesta

¡Horror! El niño lleva sin ir a atención temprana desde el 18 de diciembre. La llamada se produjo 5 meses después durante los cuales la nueva psicóloga sólo lo vio un día en el que se encontraba enfermo, durante 30 minutos. Así es que la buena mujer, porque no quiero ni puedo pensar lo contrario, me llamó a casa para decirme que basándose en los informe de su predecesora ella me recomendaría hacer una retención en la escuela infantil. La EAP, el Equipo de Asesoría Pedagógica, que te orienta, supuestamente, y se encarga de controlar la escolarización de todos los niños, estimar la adaptación y recursos que se pueden ofrecer a los niños con necesidades especiales, etc. le estaba pidiendo su opinión al respecto. Justo cuando se cerraron las escuelas en Cataluña por el estado de alarma, debían haber pasado por su guardería a valorarlo y hablar con sus tutoras, pero no pudo ser. Ya me habían advertido de que la EAP sólo ve a los niños 10 minutos, por lo que se basan en los informes que obtienen de atención temprana. El problema, además de lo mal que nos ha ido con nuestra psicóloga inicial, es que los más actuales tienen ya 5 meses (el niño no se parece en nada ahora al niño que era a finales del año pasado) y que la nueva especialista no lo conoce.

Lo siento, pero voy a escolarizar a un niño con autismo este año y en escuela ordinaria

Sin ánimo de contradecir a la nueva psicóloga, ya preví esta situación, de ahí que empezara a moverme en enero, que haya hablado varias veces con la directora del nuevo colegio, con el EAP y que me hubieran dicho que hasta que no pasaran por su escuela actual no podrían proponerme nada. Pero también había estado en contacto sobre este tema con sus tutoras en la escuela y con su terapeuta ocupacional. Porque si bien mi recuerdo de los contenidos de P3 de mi hija mayor me parecían más que factibles para mi hijo, a ver si realmente estaba yo distorsionando la realidad respecto a sus posibilidades y sería contraproducente para el niño empezar el curso en la escuela en septiembre. Curiosamente, tanto la escuela como su terapeuta externa me dieron exactamente la misma versión: claro que una retención escolar puede ser muy beneficiosa a la hora de escolarizar a un niño con autismo, o con cualquier otra necesidad especial. Pero en el caso del mío, por los progresos que ha estado haciendo, el hecho de que es fácil hacer actividades con él en grupo, que se implica en las clases, que cada vez amplía más su vocabulario y que al menos con comunicación no verbal ha avanzado muchísimo y cualquier persona podría entenderlo al menos por sus gestos, creen más favorable que tenga modelos de su edad y de niños mayores para imitar. Porque por su inmadurez, claro que estaría al nivel de niños un año menores pero eso no supondría ningún desafío en su aprendizaje y consideran que perderíamos un año de estímulos en el ámbito escolar.

Los padres tienen la última palabra a la hora de escolarizar a sus hijos

Ya tengas necesidades especiales o no, resulta que ni en atención temprana, ni en la escuela, ni en los servicios de orientación pueden decidir por ti, y más como en este caso, cuando ni siquiera han tenido oportunidad de valorar al niño por sí mismos. Por supuesto, teníamos la duda de si no estaríamos errando al querer escolarizarlo ahora. No es que nos neguemos a realizar esa famosa retención, y con lo larga que será su vida escolar no descartamos que haya que hacerla más adelante y no habría problema, pero con 3 años, las profesionales que más lo han tratado creen que no sería ventajoso. Así es que por supuesto les ofrecí hablar directamente con la escuela y la terapeuta ocupacional, opción que llegaron a descartar en un principio (la verdad es que aluciné bastante al obtener esta respuesta) y prefiriendo que les facilitase vídeos del niño en casa (después de mes y medio de encierro por el estado de alarma, vamos, limitados al máximo en actividades, pero bueno) para verle jugar a solas, jugar con la familia, contar, decir los colores, obedecer órdenes, realizar rutinas, etc.

Y así estuvimos unas semanas, a la espera de que a la nueva psicóloga le pareciera adecuado el documental que habíamos realizado del niño, que la EAP también valorase lo que viesen en estas imágenes, y que no considerasen descabellado escolarizarlo en el próximo curso en P3 con su plaza de necesidades especiales y todos los complementos que necesite, pero en la escuela ordinaria de su hermana. Al menos, todo este proceso nos ha servido para desterrar uno de nuestros temores: que alguien que se atraviese de mala manera en nuestras vidas, como la primera psicóloga de atención temprana, tenga la sartén por el mango en este tema y en tantos otros relacionados con la diversidad del niño. ¿Cómo vivisteis vosotros la primera entrada de vuestros peques en la escuela? ¿Sentisteis que los juzgaban injustamente y sin conocerlos sólo por llegar con una etiqueta de TEA o de cualquier otra cosa?

4 Comments

  • Alberto

    Buenas tardes. En nuestro caso se nos dejó decidir la entrada en el cole e incluso modo de escolarización, en paralelo a los consejos proporcionados por el sistema psicopedagógico.
    Por desgracia, acabamos, por ausencia de buenos centros en la zona, en un colegio donde su aula ordinaria tenía una maestra que no se involucró para nada. Tuvimos que cambiarlo y ahí decidimos que el niño repitiera curso para poder ir con sus compañeros durante, al menos, los siguientes tres años.
    Actualmente, estamos realizando el cambio de modalidad en su paso a primaria, pues tras los últimos meses y sobre todo, en el confinamiento, vemos que el niño trabaja y progresa mucho mejor en el aula «especifica» con su PT de cabecera que en un aula ordinaria, donde a partir de ahora, empieza a complicarse la materia, cuando de momento el niño necesita mucha adaptación. (Grado 2 no verbal)

    • mihijocontea

      Al final, el personal con el que cuente el centro y su implicación es lo único que cuenta, por lo que los padres nos rompemos la cabeza mucho y quedamos a expensas de la buena o mala suerte que podamos tener. Los que tratan al niño con más frecuencia no descartan que haya que hacer esa retención antes del paso a primaria, pero en la actualidad no ven ningúna ventaja en realizarla, al contrario, porque implicaría quitarle la referencia de esos niños de su edad con más habilidades que él, a quienes puede imitar y de quienes puede aprender, para dejarlo un año cómodamente instalado entre niños más pequeños que no le supongan ningún desafío. Ya veremos si acertamos con la decisión. Mucha suerte con ese cambio para tu peque.

  • Begoña

    Mira,mi experiencia como profesora de Ed Infantil que ha tenido dos casos de niños diagnosticados TEA y varios niños TEL ( trastornos de lenguaje) y partiendo de la base de que cada niño es un mundo te digo: es muy beneficioso para estos niños estar escolarizados en clase ordinaria en la etapa de Infantil pues es alucinante como van imitando al resto de los niños respetando siempre su estado de ánimo, hay días que se integran genial y otros que necesitan su espacio…
    Es muy importante que el/la profesor/a que esté con el niño tenga un mínimo de conocimiento de estos trastornos ( en mi caso me encantan los retos y he hecho muchos cursos sobre trastornos de conducta) y que el departamento de orientación colabore , por lo demás yo encuentro muchos más beneficios que dificultades .
    En casos como el tuyo , una mami entregada que sabe lo que tiene, estoy segura que te va a ir genial!!
    Un beso y mucho ánimo
    Begoña

    • mihijocontea

      Muchas gracias por tu comentario Begoña. Este razonamiento es el que nos ha dado su educadora de la escuela infantil. Él ha empezado a imitar durante el curso lo que hacen los demás niños, y aunque en el lenguaje siga teniendo un retraso para su edad, le encanta ir al colegio, paricipa de las actividades, es el primero para incorporarse a un baile, un cuento, una canción… Por eso, ella no veía ventaja ninguna en hacerlo repetir para compartir curso con niños menores, cuyas habilidades ya tiene. Literalmente me dijo que el EAP nunca tienen en cuenta el beneficio real para el niño al hacer esta elección, porque para ellos lo fácil es que se quede en la escuela infantil un año más.

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