Cuando tu terapeuta no quiere que complementes las terapias ¡ni que leas!

complementar las terapias de TEA

Pues un día me levanté muy inspirada y me fui con mi polluelo súper contenta a nuestra cita semanal con el CDIAP. Mi renovada alegría era causa de que habíamos estado leyendo mucho sobre TEA, autismo, Asperger y teníamos más o menos claro que el Modelo Denver era el que más nos interesaba para hacer la intervención con el niño. Así es que llegué allí como una madre súper informada, súper comprometida con la diversidad de aprendizaje del niño, intentando hacer todo lo posible para conseguir que desarrolle su máximo potencial, contándole mis lecturas, mi asistencia a cursos de formación, la afiliación a una asociación de autismo (Aprenem), nuestros grupos de WhatsApp con decenas de familias compartiendo sus experiencias… Cuando de repente le cuento todos estos avances a la psicóloga del CEDIAP para que sepa de nuestro interés por complementar las terapias de TEA y…

Vas a perder la plaza pública en atención temprana

Esto fue lo primero que me dijo al comentarle las indagaciones que estábamos haciendo y la posibilidad de complementar las terapias de TEA, esos escasos 40 minutos de terapia semanal que nos ofrece la sanidad pública, con algún tipo de tratamiento en el sector privado. Nunca habíamos pensado en dejar las visitas del CDIAP porque, si bien es cierto que durante los 5 primeros meses no nos fueron de ninguna de utilidad, actualmente al tener en trámite alguna documentación (solicitud de la discapacidad del niño, la Ley de Dependencia, necesitar informes especiales para escolarizarlo con una plaza de necesidades especiales ahora en la guardería, o puede que el año que viene también en el colegio) pues nos pareció que ya que habíamos realizado este recorrido en el sistema público, al menos no íbamos a retroceder hasta conseguir todos los informes que necesitábamos para poder tramitar todas las ayudas posibles para pagar una parte de las terapias. Siempre le hemos dejado claro que nosotros no tenemos ninguna intención de dejar el CDIAP, pero que sí que nos gustaría poder complementarlo un poco más, porque a raíz de leer cómo se implementan las intervenciones de métodos como ABA, Denver, TEACCH, etc. casi todos necesitan entre 20 y 40 horas de trabajo semanal con los niños, y es imposible que las familias paguen esa cantidad de horas de terapia fuera de casa. Lo que nos hace pensar que es en casa, en el entorno natural con la familia, donde se puede producir la máxima estimulación.

¿Y qué método vais a elegir para complementar las terapias de TEA, criaturas?

Lo siguiente que me dijo fue que lo pensáramos bien, porque en caso de que el sistema, o sea ella misma, detectara que estamos acudiendo a otro tipo de terapias en otros centros, procedería a cancelar nuestra plaza en el CDIAP. Porque hay muchos niños que están en lista de espera, que también tienen necesidades, y no puede ser que si nosotros podemos pagar otro tipo de intervención estemos ocupando un lugar que otra persona podría disfrutar. Otra persona que no tiene estas posibilidades económicas, claro. A mí esto de poner un precio me dejó alucinada, la verdad. Porque no es que podamos pagarlo, claro que vamos a intentar hacer el esfuerzo de poder financiarlas por el niño, no es un capricho nuestro, y creí que como experta en TEA le parecía una buena idea que cuantas más horas de terapia pudiéramos ofrecerle al niño ¡mejor! Pero no pensé que propusiera quitarle la plaza, además de desacreditarnos por considerar que, como padres, no estamos capacitados para decidir qué tipo de terapia es la que necesita nuestro hijo. Desde el principio, a nuestra psicóloga, en cuanto empezamos a recoger información, a intentar formarnos acerca de métodos de intervención, de los tipos de terapias adecuadas para el niño, no le hizo gracia. Creo que dejar de ser la persona que tenía la sartén por el mango en aquellas sesiones, puesto que nosotros nos limitábamos a peregrinar allí religiosamente y a callar, la que tenía todos los conocimientos sobre TEA, le molestó mucho. Así es que se encarga semanalmente de recordarme que nosotros, aunque seamos titulados universitarios, no somos expertos en psicología y vamos a meter la pata hasta el corvejón como no le hagamos caso.

¿Qué tipo de intervención se lleva a cabo en nuestro CDIAP?

Le he preguntado varias veces acerca del tipo de terapia que utilizan en nuestro CDIAP y ella siempre ha rechazado responder. Siempre ha defendido que son expertos en terapias lo más respetuosas posible y lo cierto es que, ahora que sé de qué va más o menos cada método, lo que ella trata de hacer se asemeja bastante al Método Denver. Me consta que está completamente en contra del conductismo, pero ante la insistencia de mi pregunta por ponerle un nombre a lo que hacemos en su consulta, lo que suele hacer es soltarme una sonrisa un poco socarrona, sin respuesta, dando a entender que como madre no voy a comprender nada acerca de terapias, de métodos de intervención ni de las necesidades del niño. Además, a nuestra psicóloga no le hace gracia que lea porque, según ella, el exceso de información por parte de los padres no va a repercutir de una forma positiva en el niño. Piensa que nos vamos a perder en medio de un mar de teorías en las que no vamos a saber cómo decidir, y en el peor de los casos que vamos a elegir un tipo de terapia que puede ser contraproducente para mi hijo, o contraria a la que ya está utilizando ella. Por ejemplo, yo, a día de hoy, tengo claro que el Método ABA a mí no me gustaría para un niño tan pequeño y prefiero utilizar otros métodos naturales, más respetuosos y menos conductistas. Pero también reconozco que no sé cómo va a ser su desarrollo de aquí en adelante y que puede que con este tipo de terapia tenga algún efecto positivo en el futuro. O incluso la mezcla de diferentes metodologías me parece correcta, siempre que al niño le reporten algún beneficio. Pero ella no opina de la misma manera.

¿Mi hijo con TEA es muy pequeño para tantas sesiones?

¿Y para mantener tanta concentración? Le propuse la posibilidad de combinar la terapia de atención temprana pública con algunas sesiones semanales en un gabinete psicológico privado especializado en TEA. Lo primero que quiso saber fue el precio que me iban a cobrar (unos 40-45 euros por sesión) y cuántas sesiones semanales haría el niño. Le confesé, porque soy así de tonta, que nos habían recomendado en principio hacer 2-3 sesiones y que de hecho yo dudaba, porque a fin de cuentas mi niño de 2 años, con muy poca capacidad de concentración, con el inconveniente de tener que viajar de ida y vuelta a Barcelona capital… Pues incluso yo lo vía un poco excesivo: tanto tratamiento siendo tan pequeño. Sin embargo, ella estuvo de acuerdo en que 2 sesiones más a la semana no sería excesivo. Con lo cual pasamos de que afirmara que con la sesión semanal de 45 minutos cada 7 días tenía terapia de sobra, y que no debíamos hacer nada más ni en casa ni en otro centro diferente, a recomendar abiertamente la idoneidad de ampliar 2 ó 3 horas a la semana y mira, aprovechando la coyuntura, te dejo mi tarjeta, porque yo aparte de trabajar aquí, trabajo en un gabinete psicológico de otro municipio. ¡Acabáramos! Si el niño iba a hacer terapia de pago, fuera del CDIAP, pagándola por nuestra cuenta y era dirigida por ella misma en un centro privado , entonces sí que le parecía bien lo de ampliar las horas. Pero si nuestra idea era llevarlo a otro centro ¡entonces me quitaba la plaza!

Como el niño odia tanto las sesiones con ella en el CDIAP, al final, hemos optado por el secretismo: por seguir con nuestras lecturas, con nuestra formación como padres y en busca de otro centro en el que iniciar terapia sin decirle nada. Lo malo es que con el secretismo no vamos a remar todos en la misma dirección. Es decir, voy a seguir haciendo la sesión del CDIAP semanalmente, mientras nosotros en casa seguiremos el Modelo Denver y nos dejaremos guiar por los nuevos expertos, puesto que esta metodología nos convence más. Lo que utilice ella en el CDIAP, bienvenido sea hasta que acabe con la burocracia y le diga adiós definitivamente. ¡Qué ganas de que llegue ese momento! Pero al final estaremos como siempre entre dos aguas, con el problema añadido de que no podemos hablar con ella de las terapias que hacemos fuera por el miedo a perder la plaza. A día de hoy, creo que nuestro momento de tranquilidad llegará cuando podamos renunciar a la plaza en el CDIAP, cuando ya tengamos toda la documentación que necesitamos para los trámites que tenemos en marcha y podamos desentendernos de ella. Porque realmente no es mucho tiempo el que le dedicamos, pero es una hora semanal de la que no sacamos nada en claro: tiene un sistema simplemente de observación y anotación, no nos da ningún tipo de directriz para hacer en casa y se pasa mucho rato complementando el informe. Informe que casi un año después todavía no hemos visto y que se niega a facilitarnos.

¿Alguna vez habéis pasado por este tipo de situaciones? ¿Lo pensasteis mucho antes de dejar el CDIAP e iniciar el tratamiento de forma privada? ¿O habéis tenido más suerte con la atención temprana para TEA en la sanidad pública y os han permitido combinar terapias?

2 comentarios en “Cuando tu terapeuta no quiere que complementes las terapias ¡ni que leas!

  • Yael

    Q increíble!!! Podría pensar por lo q has escrito que llevas a tu hijo al mismo CDIAP q yo!! Jajaja. El otro día tuve esa misma discusión con la psicologa que la lleva y acabé diciéndole :» hay dos formas de que hagamos esto:de frente o a escondidas, lo q tu prefieras.. » Así que te entiendo muy bien. A mi hija le encantan sus sesiones con la psicologa, por eso me cuesta dejarlo, pero q tengo unas ganas locas, eso seguro. Mi hija tiene casi cuatro años, así q ya los queda poco. El martes empezamos las sesiones privadas del método denver en un gabinete multidisciplinar que tiene muy buena pinta y nos queda al lado de casa, porque ir hasta Barcelona también nos complicaba todo mucho. Nada, mucho ánimo! Y vosotros haced lo que creáis que es mejor para vuestro hijo. Sus padres somos los que mejor lo conocemos, eso hay que tenerlo siempre presente.

    • mihijocontea

      ¡Jajaja! Sí, es que nosotros pensábamos que éramos la única familia que había tenido esta pésima suerte, pero ahora vemos que casi es al revés: lo que escasean son las familias con una atención temprana pública de calidad. Una pena, porque se pierden recursos de la forma más tonta, y nos hacen perder el tiempo a las familias. Aquí tenemos el mismo problema con el Denver, que para ir a centros especializados está todo muy centralizado en Barcelona y cuesta mucho encontrar algo a nivel local o al menos comarcal. En cuanto a la afirmación sobre los padres, nuestra psicóloga sostiene que no estamos capacitados para tomar esas decisiones. En fin…

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