• pecados como padres de un niño autista
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    Nuestros pecados como padres de un niño autista

    Desde el primer momento tras recibir el diagnóstico de mi bebé con TEA, tratamos de ver el futuro con optimismo. Estar hundidos como padres sólo nos complicaría las cosas, y a medida que íbamos informándonos mejor, trabajando en casa y el niño empezaba a desarrollar nuevas habilidades, comenzamos a ver la vida de otra manera. Pasar de los pésimos augurios y los malos comentarios y valoraciones que recibíamos siempre en el CDIAP, a trabajar con la terapeuta ocupacional en un ambiente más relajado para todos, asociarnos, conocer la experiencia de otras familias y saber que todos los pronósticos eran posibles y que no debíamos asumir de antemano ningún tipo de…

  • hijo autista es igual que antes del diagnóstico
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    Mi hijo autista es igual que antes del diagnóstico

    Llevamos poco más de año y medio conviviendo con el diagnóstico, pero entendiéndolo no como una limitación para sus posibilidades, sino como una descripción de sus diferencias. En unos años sé que puedo desdecirme de estas palabras, sé que nos pueden tocar épocas muy duras, difíciles de manejar, que frustren al niño, que nos hundan a nosotros como padres e incluso a su hermana de 6 años, que se cuestiona ya muchos aspectos del desarrollo del pequeño. Nunca hemos tenido una vida idílica, ni hemos sido una familia perfecta, ni nos ha chorreado la felicidad por los cuatro costados, pero dentro de nuestra existencia, de lo más común y corriente,…

  • Hacer la cena con un niño con autismo
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    Hacer la cena con un niño con autismo. O cualquier otra actividad…

    Como madre de un niño TEA trato de vivir mi maternidad de una forma bastante común, más allá de las visitas extra a atención temprana, a terapia ocupacional, de la escolarización anticipada y el intento de estimular en casa en cada oportunidad que veamos. Pero básicamente, soy madre de una niña de 6 años y un niño que ya va camino de los 3. La mayor no fue nunca una niña tranquila, por lo que dejó bien alto el pabellón del no quedarse quieta ni un segundo. Pero cuando creía que ya no podría tener otro hijo más movido, llegó al mundo el pequeño, que es de natural más tranquilo,…

  • comparación con los niños neurotípicos
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    La odiosa comparación con los niños neurotípicos. La normalidad no es inclusiva

    Lo primero que haré será reconocer que me ha resultado muy difícil no establecer comparaciones entre mi hijo con TEA y otros niños de nuestro entorno, especialmente con su hermana mayor. La comparación con los niños neurotípicos es algo que nos sale solo, de serie y no creo que sea pecado mortal, sino más bien una tendencia innata en el ser humano que simplemente debemos aprender a controlar. Cuando era madre primeriza, claro que observaba cuándo empezaban a caminar otros bebés, a hablar, o incluso ahora, que la mayor va a cumplir 6 años, indago acerca de si sus compañeros leen o escriben mejor que ella, si tienen más habilidad…

  • imagen del autista clásico
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    La imagen del autista clásico y el TEA a nivel popular. ¿Qué ideas tienes?

    Como padres, somos los primeros que hemos tenido que ir desterrando la imagen del autista clásico que conocíamos al recibir el diagnóstico de mi hijo con TEA a los 2 años. Cuando nos hablaban de marcadores del espectro autista no nos cuadraba nada de nada con el niño que habíamos estado criando: que si había escaso contacto visual (él miraba, no sabíamos si era suficiente o no, pero no nos alarmaba); que si se pasaba horas mirando a una pared; que si se balanceaba para relajarse; que si rehuía el contacto con otras personas; que si no dormía bien; si tenía manías para las comidas; si se alteraba con los…