Atípico de Netflix. Autismo, diversidad y vida familiar

Atípico de Netflix

¡Por fin he logrado ver la serie Atípico de Netflix de principio a fin! Hice un intento casi cuando se estrenó, pero sólo pude ver el primer capítulo a saltos y no me motivó nada ese muchacho obsesionado con la Antártida. Con más calma, la he retomado en mis ratos de cocina y me ha parecido fantástica. El protagonista de Atípico es un autista de alto funcionamiento en su último año de instituto. Es una mezcla de comedia y drama en la que al final todo gira alrededor de Sam, puesto que la diversidad ha provocado que su familia orbite en torno a él en todos los planos de su vida. Por supuesto, Sam no puede representar a todos los autistas del espectro, pero es un personaje que recoge muy bien a aquellos más dotados: es un estudiante excelente que además tiene un trabajo en una tienda de electrodomésticos, un chico que no tolera los ruidos, que usa cascos para aislarse, que no permite que le toquen, que puede reaccionar de forma violenta al contacto, no entiende la ironía, los dobles sentidos, es muy literal, dice las cosas tal cual las siente, es casi incapaz de mentir y obsesivo hasta el extremo con los temas que le apasionan, a la par que desinteresado por muchas otras cuestiones vitales que sí son de interés para su entorno cercano. ¿Os suena esta fotografía? Pero más allá del protagonista, la serie Atípico de Netflix aborda una un sin fin de temas relativos a la familia de los niños autistas que me han resultado muy reveladores.

La madre devota y sin vida propia

Elsa, la madre de Sam, perdió por completo su vida y su identidad al obtener el diagnóstico de su hijo a muy corta edad. No ha hecho otra cosa que procurarle terapias atención temprana, acudir a un grupo de ayuda para familiares de niños con autismo, dejar de trabajar y volcarse en él con la esperanza de que un día pueda tener una vida independiente, pero con serias dudas de que lo vaya a lograr. La obsesión por Sam la ha llevado a olvidar su vida de pareja con su marido y relegar a su hija menor, porque para ella todo gira en torno a Sam. La situación es insostenible y esto hace que explote mediante una infidelidad conyugal que curiosamente la convierte en mejor madre, más pendiente de sus propias necesidades y mejorando su relación con su marido e hija. Hasta que su familia descubre el engaño.

El padre avergonzado y sin conexión en Atípico de Netflix

El padre de Sam es un cacho de pan, un hombre pacífico y bonachón que ha tardado 14 años en encajar la realidad de su hijo. Doug incluso abandonó a su familia al obtener el diagnóstico, cuando el pequeño tenía 4 años, y tardó meses en volver a ocuparse de ellos. La infidelidad de su mujer le hace despertar, ocuparse de sus hijos en primera persona y no avergonzarse del autismo. A pesar de que sigue echando en falta poder compartir sus propias aficiones con su hijo mayor, y claramente su relación con su hija es más cercana, logra involucrarse y aconsejarle en algunos de los nuevos temas que empiezan a interesar a Sam, como el relacionarse con chicas o el paso a la universidad.

La hermana que carga con la responsabilidad de su hermano autista

Casey es la hermana pequeña de Sam. Apenas se llevan 2 años, por lo que van al mismo instituto y ella actúa como si fuera la hermana mayor: allí se preocupa de su comida, de su bienestar, de que no sufra acoso por parte de otros alumnos… Su infancia y adolescencia quedaron relegadas al recibir el diagnóstico de Sam y pese a que se comporta como una hermana perfecta y muy implicada en la integración del chico, lo cierto es que con 15 años ella misma atraviesa una fase trascendental en su vida a la que su familia no presta atención. Casey visualiza un futuro en el que su propia vida seguirá estando supeditada a la de su hermano, una carga muy pesada para su edad que sus padres no se atreven a aligerar.

El grupo de apoyo y la inclusión escolar

Sam acude a terapia semanal con una psicóloga que le ayuda en los nuevos desafíos propios de su etapa de instituto. Por otro lado, en su centro de estudios el chico no está del todo bien integrado, y aunque todos conocen su autismo, esto no implica que su vida allí esté exenta de crueldades. Su madre participa en un grupo de apoyo para familias de niños con autismo, un lugar al que su padre se ha negado a asistir durante años y en el que no se siente cómodo, puesto que siempre mete la pata al hablar: los eufemismos con los que los miembros del grupo se comunican no son el punto fuere de Doug, por lo que no logra expresar sus sentimientos ni pensamientos con exactitud. Esta peculiaridad me ha gustado especialmente, porque si bien es cierto que debemos abogar por usar un lenguaje inclusivo y desde luego no peyorativo, en ocasiones damos más valor a las formas que al fondo, quedándonos simplemente en lo superficial de algunas palabras, en lugar de observar el significado que tienen para quienes las utilizan. Me ha ocurrido muchas veces, al usar los términos autista y con autismo de forma indiferente, que personas no autistas consideren que hay que usar el CON de forma obligatoria, por poner un ejemplo.

En realidad, Atípico de Netflix es casi una comedia de instituto adolescente. Si no fuera por la aparición del autismo, creo que los padres no nos fijaríamos ni un segundo en su argumento. Sin embargo, la simple inclusión de esta característica en su protagonista logra un efecto hipnótico para quienes tenemos hijos pequeños y lo desconocemos todo acerca del posible futuro al que se tendrán que enfrentar. A la fuerza, el personaje debe estar estereotipado para lograr transmitir al menos uno de los múltiples puntos de vista de un adolescente dentro del espectro. Personalmente me ha resultado una serie muy entretenida, que desdramatiza el autismo en algunos momentos, pero que también refleja la dureza de la incomprensión en otros. ¿Le habéis dado una oportunidad a esta ficción?

Un pensamiento en “Atípico de Netflix. Autismo, diversidad y vida familiar

  • Marilia

    La tengo pendiente,the good doctor también me parece maravilla,es cierto que el protagonista tiene además el ” síndrome del sabio” por lo que es excepcional intelectualmente pero es una persona de un corazón prodigioso igualmente,y el entorno pasa de observarlo con rareza a amarlo.Me ha emocionado enormemente .Te la recomiendo

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